UAGN critica que Bruselas «golpea al campo» con un recorte de más de un 20% en la PAC

El impacto del recorte en la política agraria común: una mirada crítica

Recientemente, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN) ha expresado su descontento ante la propuesta de la Comisión Europea que prevé un recorte de más del 20% en el presupuesto destinado a la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034. Esta decisión ha sido calificada por el presidente de UAGN, Félix Bariáin, como un «golpe al campo», y no sin razón. La PAC es un pilar fundamental para el sector agrario europeo, y reducir su financiación puede tener consecuencias desastrosas.

Un despropósito que ignora las necesidades del sector

La UAGN ha rechazado con firmeza la propuesta de Bruselas, argumentando que esta se presenta sin un diálogo adecuado con el sector agrario. En un momento en que se enfrentan retos serios como la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático y la lucha contra la despoblación, recortar el presupuesto parece un enfoque erróneo. ¿Cómo se puede esperar que se alcancen objetivos como la mejora de ingresos y la igualdad de género en el campo si se reduce la financiación necesaria para implementarlos?

Bariáin ha destacado que la PAC debería servir para garantizar una renta viable para los agricultores, pero con un recorte tan significativo, la situación se vuelve insostenible. La eliminación de la estructura tradicional del presupuesto, que se basa en capítulos específicos, en favor de una nueva distribución que deja la gestión en manos de los Estados miembros, plantea serias dudas sobre la capacidad de adaptación a las particularidades locales, como las de Navarra.

La simplificación excesiva y sus riesgos

La propuesta también contempla una simplificación drástica de la PAC, pasando de más de 500 programas específicos a solo 27 planes nacionales. Esto genera inquietud en regiones como Navarra, donde las necesidades agrarias son diversas y requieren un enfoque adaptado. ¿Acaso se puede gestionar la complejidad del sector agrario con un enfoque tan simplista? La respuesta parece clara: no.

Begoña Liberal, vicepresidenta de la UAGN, ha enfatizado que esta simplificación podría llevar a una pérdida crítica de recursos para el desarrollo rural, un aspecto que ha sido vital para la modernización y sostenibilidad de las zonas rurales. La desaparición del segundo pilar de la PAC podría ser un retroceso significativo, dejando a regiones como Navarra con menos herramientas para afrontar los desafíos del futuro.

El futuro del campo europeo en juego

El impacto de esta reducción en el presupuesto no solo afectará a los agricultores y ganaderos, sino que también repercutirá en los consumidores. Con menos fondos para apoyar la producción y la sostenibilidad, es probable que los precios de los productos agrarios aumenten. ¿Estamos dispuestos a pagar más por nuestros alimentos al mismo tiempo que se pone en riesgo la seguridad alimentaria? Este dilema es el que plantea la propuesta de la Comisión Europea.

La UAGN ha instado al Gobierno de Navarra a actuar con determinación para proteger los intereses del campo navarro. La situación es delicada y se requiere una respuesta firme de las autoridades para evitar que se desmantelen los pilares que sostienen el sector agrario. A medida que se intensifican las protestas, la esperanza es que los Estados miembros frenen lo que muchos consideran un ataque directo a la agricultura.

La necesidad de un campo fuerte para una Europa fuerte

Bariáin ha subrayado que la PAC no es solo un instrumento financiero, sino una garantía de seguridad alimentaria y cohesión territorial en Europa. La eliminación de recursos críticos para el desarrollo rural y la recentralización de la gestión ponen en peligro el futuro de un modelo agrícola que ha demostrado ser sostenible y profesional. En un momento en que el campo europeo ya enfrenta desafíos como el encarecimiento de insumos y el cambio climático, este recorte es visto como un mazazo que podría tener repercusiones a largo plazo.

La UAGN ha dejado claro que no aceptará un debilitamiento del sector agrario. La idea de construir una Europa fuerte sobre la base de un campo débil es un error que podría tener consecuencias desastrosas. ¿Podrá la sociedad en su conjunto permitirse ignorar las necesidades de quienes producen nuestros alimentos? Es un momento crucial, y la voz del sector agrario debe ser escuchada con atención.

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