Tractoristas continúan el corte en la A-52 por el acuerdo de Mercosur tras más de 24 horas

Protestas en Ourense: agricultores y ganaderos alzan la voz

Este domingo, un grupo de agricultores y ganaderos se ha manifestado en la A-52, a su paso por Xinzo de Limia, Ourense. Equipados con sus tractores, han logrado interrumpir el tráfico en un acto de protesta contra el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Desde la madrugada del sábado, a las 06:15 horas, el corte se ha mantenido, superando ya las 24 horas, y las autoridades aún no han proporcionado una fecha estimada para el restablecimiento del tráfico.

Un corte que habla por sí mismo

La situación en la carretera es tensa. La Guardia Civil ha informado que no hay previsiones sobre cuándo se reanudará el tránsito. Mientras tanto, patrullas de tráfico están desviando a los conductores por la salida 188, en dirección a Porriño. Este tipo de acciones son un grito de auxilio de un sector que se siente olvidado y agobiado por decisiones que afectan directamente su sustento.

Voces del campo: testimonios de los protagonistas

El ganadero Miguel Gómez es uno de los protagonistas de esta protesta. A pesar de las adversidades climáticas, con un frío que calaba hasta los huesos, se mantiene firme en su posición: «No tenemos intención de abandonar el punto hasta que cargue la Policía». Su firmeza refleja el compromiso de muchos que, como él, han decidido no ceder ante lo que consideran una «auténtica ruina para el agro español».

Durante la manifestación, el ambiente ha sido dinámico, con un flujo constante de personas que se unían al piquete. Gómez estima que, en su punto álgido, llegaron a congregarse alrededor de 200 personas. Este tipo de movilización no solo pone de manifiesto la indignación de los agricultores, sino también la necesidad urgente de que las administraciones tomen en serio sus reclamaciones.

Demandas claras y urgentes

Óscar Joga, otro de los portavoces de la protesta, ha expresado con claridad las demandas de sus compañeros: «Necesitamos que eliminen parte de la burocracia y que se atiendan nuestras peticiones». Este llamado a la acción subraya un sentimiento compartido entre los manifestantes: la necesidad de ser escuchados. A pesar de sus esfuerzos, muchos de ellos aseguran no haber recibido ninguna comunicación de las administraciones, tanto a nivel autonómico como estatal.

La frustración se siente en el aire, y es fundamental que los responsables tomen nota. No se trata solo de un corte de carretera, sino de un grito colectivo que exige atención y soluciones concretas para un sector que es vital para la economía y la alimentación del país.

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