La responsabilidad del apagón eléctrico: ¿quién tiene la culpa?
El apagón del 28 de abril de 2025 ha dejado una estela de preguntas y críticas, especialmente hacia la gestión de Red Eléctrica de España (REE). La presidenta de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec), Marina Serrano, ha sido clara al señalar que la responsabilidad recae en la operatoria del sistema durante un día crítico. ¿Por qué, en un momento tan crucial, se operó con el nivel más bajo de generación síncrona del año? Esta es solo una de las interrogantes que nos plantea este evento que no se puede ignorar.
Un sistema en crisis: el contexto previo al apagón
Serrano ha destacado que el apagón no fue un evento aislado, sino el resultado de una serie de problemas acumulativos que habían estado gestándose durante tiempo. El sistema eléctrico ya mostraba «dificultades crecientes» para mantener la tensión adecuada. Si miramos hacia atrás, el número de desconexiones en instalaciones de generación y demanda había aumentado de manera alarmante, multiplicándose por más de cuatro veces entre 2021 y 2023. ¿No es esta una clara señal de que algo no estaba funcionando correctamente?
Las alertas sobre la vulnerabilidad estructural en el control de tensión no eran nuevas, y las eléctricas asociadas a Aelec habían manifestado su preocupación al operador del sistema en múltiples ocasiones. ¿Por qué, entonces, no se tomaron medidas correctivas más contundentes antes de que se alcanzara el punto de no retorno?
Las decisiones erróneas de Red Eléctrica
Un aspecto que ha suscitado gran controversia es la decisión de operar el sistema con recursos de respaldo síncronos extraordinariamente reducidos, especialmente en la zona sur de España, donde se originaron las primeras desconexiones. A pesar de que el propio operador había estimado que se necesitaban diez grupos síncronos para garantizar una operación segura, solo programó nueve debido a una indisponibilidad de última hora. ¿Acaso esta falta de previsión no es un claro indicativo de la mala gestión en situaciones críticas?
Las maniobras realizadas en los minutos previos al apagón, lejos de estabilizar la situación, contribuyeron a incrementar las tensiones en el sistema. La presidenta de Aelec enfatiza que no se puede atribuir el apagón a un único incidente, sino que fue un desenlace previsible de un problema sistémico que el operador debió haber anticipado y gestionado adecuadamente.
Margen de error y normativa: un análisis necesario
Otro punto relevante es la regulación actual que permite que las líneas de 400 kilovoltios (kV) operen con hasta 435 kV. Este margen de solo 5 kV antes de que se activen las protecciones automáticas de las plantas es, sin duda, un tema que necesita revisión. ¿Es aceptable que un país opere en tales condiciones de riesgo? Serrano argumenta que sobrepasar los 420 kV debería considerarse una situación excepcional que merecería medidas correctivas inmediatas. En este sentido, ¿no debería haber un análisis más exhaustivo de las normativas que rigen el funcionamiento del sistema eléctrico?
Además, la falta de una respuesta adecuada a las señales de alarma que se habían manifestado semanas antes del apagón pone en evidencia una falta de acción proactiva. Las empresas asociadas a Aelec, como Iberdrola y Endesa, han colaborado con las investigaciones, pero también han señalado que actuaron de acuerdo con las normativas, cumpliendo con los procedimientos establecidos. Sin embargo, este cumplimiento no exime al operador de su responsabilidad en la gestión de la red.
Un futuro incierto: lecciones que aprender
La situación actual nos invita a reflexionar sobre el futuro de la gestión eléctrica en España. La crisis del 28 de abril es un recordatorio de que no podemos permitirnos operar en la cuerda floja. La planificación y la anticipación son clave para evitar que situaciones como esta se repitan. La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos realmente preparados para enfrentar los desafíos eléctricos que se avecinan, o seguiremos navegando en aguas turbulentas sin un rumbo claro?
En un mundo donde la energía es primordial, es vital que aprendamos de los errores del pasado y que se implementen cambios significativos en la gestión del sistema eléctrico, para garantizar un suministro seguro y confiable para todos. La historia del apagón del 28 de abril de 2025 no es solo un capítulo más en el libro de la energía, sino una llamada de atención que no podemos ignorar.
