Desaceleración de la economía china: un panorama preocupante
La economía de China, un coloso que ha sido el motor de crecimiento global en las últimas décadas, está enfrentando momentos críticos. A medida que nos acercamos al final de 2025, los indicadores económicos revelan una tendencia clara: la desaceleración está aquí, y no parece que vaya a irse pronto. Pero, ¿qué está ocurriendo realmente en el gigante asiático y cuáles son las implicaciones para el resto del mundo?
Caída de la inversión y demanda minorista
Los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística de China son alarmantes. En los primeros once meses de 2025, la inversión en activos fijos ha caído un 2,6% en comparación con el año anterior. Esto marca un retroceso significativo, ya que en octubre la caída era del 1,7% y del 0,5% hasta septiembre. ¿Podríamos estar ante la primera contracción anual de la inversión en activos fijos desde 1998? Sin duda, es un signo de alerta que no se puede ignorar.
Por otro lado, la producción industrial también ha mostrado una desaceleración, creciendo solo un 4,8% interanual en noviembre, lo que representa un descenso respecto al 6,5% de septiembre. Esta es la expansión más débil desde agosto de 2024. Y si esto no fuera suficiente, las ventas al por menor crecieron apenas un 1,3% interanual, el peor dato en la historia reciente, excluyendo los momentos críticos de la pandemia de Covid. ¿Qué está pasando con el consumo en un país donde solía ser uno de los motores del crecimiento?
Confianza y consumo: un ciclo vicioso
Los economistas, como Louise Loo de Oxford Economics, advierten sobre la necesidad urgente de nuevos estímulos por parte del gobierno chino. La confianza de los consumidores se ha visto erosionada por varios factores, incluyendo la caída de los precios en el sector inmobiliario, un problema que ha afectado enormemente a la economía. El llamado «efecto riqueza negativo» podría estar afectando la disposición de los hogares a gastar, lo que a su vez limita la recuperación económica.
Además, el crecimiento salarial se ha mantenido lento y los despidos están en aumento, lo que contribuye a un panorama sombrío para el poder adquisitivo de las futuras generaciones. Lynn Song de ING Research subraya que restaurar la confianza de los consumidores es crucial para que la demanda interna actúe como motor del crecimiento. En un entorno deflacionario, donde los precios caen y el consumo se ralentiza, ¿cómo puede el gobierno chino revertir esta tendencia?
Expectativas para el futuro: ¿puede China recuperarse?
A pesar de la desaceleración, el gobierno mantiene que la economía sigue teniendo un «impulso generalmente estable». Sin embargo, las proyecciones para 2026 son menos optimistas, con un crecimiento esperado del PIB real de solo 4,5%. Esto implica que, incluso si la economía logra estabilizarse, el crecimiento será mucho más lento en comparación con años anteriores. ¿Estamos viendo el fin de una era de crecimiento desmedido en China?
El desafío es monumental. Si los responsables políticos no logran estimular la demanda interna, el futuro económico de China podría ser incierto. Con la confianza de los consumidores en niveles críticos y un entorno laboral que deja mucho que desear, el camino hacia la recuperación parece complicado. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿será suficiente la acción del gobierno para evitar una crisis mayor?
