El impacto del ciberataque en el aeropuerto de bruselas
El aeropuerto de Bruselas ha estado en el centro de atención tras un ciberataque que ha puesto en jaque sus operaciones. Desde el pasado viernes, los sistemas de facturación y embarque, gestionados por la compañía Collins Aerospace, han sufrido una caída significativa, lo que ha llevado a la cancelación de aproximadamente el 10% de los vuelos diarios, al menos hasta el 28 de septiembre. Imaginen una orquesta sin director; eso es lo que ha sucedido en el aeropuerto, donde cada aspecto de la operación se ha visto afectado por este incidente inesperado.
La respuesta del aeropuerto ante la crisis
El aeropuerto ha tomado la decisión de adelantar el cambio de sus sistemas de facturación y embarque, que estaba previsto para noviembre, al próximo lunes. Esta medida se ha implementado con el objetivo de restaurar la normalidad en sus operaciones lo más pronto posible. Una transición que, aunque necesaria, se asemeja a cambiar el motor de un coche mientras se está en plena carretera. ¿Cómo se puede garantizar una transición sin problemas cuando el sistema anterior está en crisis?
Desafíos en la recuperación de operaciones normales
Mientras se realiza esta transición, es importante destacar que el nuevo sistema también ha sido desarrollado por Collins Aerospace. Esto genera incertidumbre, ya que no se puede confirmar si los sistemas afectados podrán ser restaurados sin problemas. Por lo tanto, el aeropuerto ha solicitado a las aerolíneas que cancelen un porcentaje considerable de sus rutas diarias para reducir la presión sobre el personal, que se ha visto obligado a manejar el proceso de facturación de manera manual, incluso utilizando papel y bolígrafo en los primeros días del incidente. ¿Quién podría imaginar que en pleno 2023 se volvería a métodos tan tradicionales en un entorno tan tecnológico?
