CCOO opina que la propuesta de la CE deja la PAC «muy tocada» y con recortes «inasumibles»

El nuevo presupuesto de la unión europea y su impacto en la política agraria común

Recientemente, el presupuesto presentado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha desatado una ola de críticas, especialmente en lo que respecta a la Política Agraria Común (PAC). Desde CCOO Industria, se califica este presupuesto como «inasumible». Pero, ¿por qué es tan preocupante esta propuesta? La respuesta radica en el recorte de recursos que podría poner en jaque la estabilidad del sector agroalimentario y del medio rural.

Recortes que afectan al sector agroalimentario

La PAC, un pilar fundamental para la agricultura en Europa, está viendo cómo su presupuesto se diluye en el nuevo marco financiero plurianual. CCOO Industria ha expresado su preocupación por esta situación, argumentando que se necesita un presupuesto «propio, suficiente y diferenciado». Sin estos recursos, la generación de empleo estable y de calidad en el sector agroalimentario se ve amenazada.

Imaginen un agricultor que, tras años de dedicación, se enfrenta a la incertidumbre de no saber si podrá sostener su negocio. Ese es el panorama que se dibuja si no se toman medidas adecuadas para salvaguardar los intereses del campo europeo. La inversión en la PAC no solo es una cuestión de dinero; es una cuestión de futuro.

Desvío de recursos hacia la carrera armamentística

Otro punto que destaca CCOO es la priorización de la inversión en la carrera armamentística sobre la política agraria. Esta postura no solo resulta alarmante, sino que plantea preguntas sobre las verdaderas prioridades de la Unión Europea. ¿Es más importante invertir en armamento que en alimentar a la población y asegurar la sostenibilidad del medio rural? La respuesta parece obvia, pero las decisiones que se toman en Bruselas sugieren lo contrario.

El futuro de la PAC en un «cajón de sastre»

El presupuesto se estructura en tres ejes principales, además de uno destinado a las instituciones europeas. Uno de estos ejes incluye los Planes de Asociación Nacional y Regional (PNAR), donde se agrupan múltiples políticas que van desde la cohesión hasta la agricultura. Sin embargo, esta fusión podría resultar en un «cajón de sastre» donde las necesidades del sector agrario queden relegadas.

En este contexto, es fundamental que se mantenga la condicionalidad reforzada y social de la PAC. No se trata solo de repartir fondos, sino de garantizar que estos se utilicen de manera que se fomente la creación de empleo en el medio rural. La PAC debe ser un motor de desarrollo, no un simple instrumento financiero.

Un llamado a la unidad en el sector agrícola

CCOO Industria no está solo en su demanda. Otras organizaciones del sector también comparten la visión de que la PAC necesita un presupuesto singular y ampliado. En este sentido, se hace un llamado a las organizaciones sindicales de trabajadores agrícolas para que se unan en una estrategia común. Juntos, a través de la EFFAT (Federación Europea de Sindicatos de Trabajadores de la Agricultura, Alimentación y Turismo), pueden impulsar las modificaciones necesarias para asegurar un futuro próspero para el medio rural europeo.

La situación es crítica, y los próximos pasos que se tomen en el contexto de la PAC serán determinantes. En un mundo donde la seguridad alimentaria se vuelve cada vez más relevante, es imperativo que la política agraria no quede en un segundo plano. ¿Estaremos dispuestos a permitir que eso suceda?

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