La regulación de la auditoría distorsiona la información y aumenta ajustes bancarios, según Fedea

La calidad de la auditoría en el sector bancario: más allá del auditor

En el complejo mundo de la auditoría, la calidad de los informes no depende únicamente de las habilidades del auditor. En realidad, el marco institucional juega un papel crucial en la efectividad de estos procesos. A menudo, se piensa que un auditor competente puede resolver todos los problemas, pero la verdad es que la regulación vigente y los estándares establecidos pueden limitar la capacidad de estos profesionales para proporcionar información completa y precisa.

Los efectos del sesgo regulatorio en el reconocimiento de pérdidas

Recientemente, un análisis detallado ha expuesto cómo la regulación, al priorizar la evidencia verificable, puede filtrar información valiosa que los auditores observan en su trabajo cotidiano. Este sesgo puede retrasar el reconocimiento de pérdidas en la banca y provocar que los ajustes se realicen de manera abrupta y simultánea entre diferentes entidades. Imagina un equipo de fútbol que, a pesar de ver que su portero está fallando en sus paradas, no cambie al jugador hasta que se produzca un gol en contra. Este es el tipo de sincronización que se observa en el sector bancario, donde los problemas no se abordan de manera gradual.

La divergencia entre normas contables y prácticas de auditoría

La situación se complica aún más debido a una creciente discrepancia entre las normas contables, que requieren cada vez más estimaciones y predicciones, y una práctica de auditoría que se centra en la recopilación de pruebas documentales. Esto da lugar a una auditoría «defensiva», donde el cumplimiento de los requisitos formales se prioriza sobre el contenido informativo real. En términos más simples, es como si un profesor evaluara a sus alumnos solo por sus exámenes escritos, ignorando las discusiones y el aprendizaje práctico que realmente demuestran su comprensión del tema.

La importancia de la comunicación entre auditores y supervisores

Ante esta problemática, se sugiere reforzar los canales de comunicación confidencial entre auditores y supervisores. Esta medida, que ya está contemplada en la normativa europea y española, podría permitir el aprovechamiento de información observable, aunque no verificable, que actualmente se encuentra fuera del alcance de los informes. Sin embargo, es vital que esta comunicación no transforme a los auditores en supervisores ni les exija garantizar la solvencia de las entidades auditadas. La clave está en encontrar un equilibrio que permita a los auditores desempeñar su función sin perder de vista su independencia.

Un enfoque proactivo en la auditoría bancaria

La proactividad en la auditoría puede marcar la diferencia en la detección temprana de señales de deterioro, como la relajación en la concesión de crédito o las debilidades en los controles internos. Al igual que un médico que observa síntomas antes de que se conviertan en una enfermedad grave, los auditores deben estar en sintonía con las dinámicas del mercado para poder anticiparse a los problemas. Implementar un sistema que favorezca la comunicación efectiva entre auditores y supervisores podría ser un paso decisivo hacia una mayor estabilidad en el sector bancario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *