Unión de Uniones alerta sobre la desaparición de 11.000 empresas en el sector agrario

La alarmante disminución de empresas en el sector agrario español

En los últimos cuatro años, el sector agrario español ha vivido una transformación preocupante. Según los datos de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, hemos perdido 11.000 empresas, lo que se traduce en una caída del 4% en el número total de empresas. ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Qué implica esta situación para nuestros campos y pueblos?

Un panorama desolador para las empresas agrarias

Entre 2022 y 2025, el número de empresas agrarias ha descendido de 275.582 a 264.264. Este dato, frío y contundente, refleja una crisis que no solo afecta a los números, sino también a la vida rural y a la economía local. Mientras que otros sectores han mostrado un crecimiento, aunque moderado, el agrario se encuentra estancado, con un incremento del empleo de apenas el 0,4%. ¿Cómo es posible que un sector tan vital para nuestra alimentación y economía no logre crecer?

El impacto en los autónomos y microempresas

La situación es aún más alarmante cuando observamos los detalles. Los autónomos sin asalariados son los más afectados, con una reducción de 10.389 en su número para 2025. A pesar de que estas pequeñas empresas representan el 66% del tejido agrario, solo generan una cuarta parte del empleo. ¿Estamos condenando a nuestros agricultores a la soledad, mientras dependen de sistemas que no los apoyan? La combinación de crisis en los costos de insumos, desastres naturales y una cadena alimentaria que no asegura precios justos ha llevado a esta desoladora realidad.

El costo social de la pérdida de empresas agrarias

La desaparición de 11.000 empresas no es solo una estadística; es un golpe directo a la fijación de población en áreas rurales. ¿Qué pasa con los pequeños municipios que dependen de estas actividades? La actividad industrial y de servicios que gira en torno a la agricultura y ganadería está en peligro, y con ella, la vida de muchas comunidades. Las pequeñas empresas y microempresas, que representan el 97% del total, son el alma del campo español. ¿Podemos permitirnos perder esta parte fundamental de nuestra identidad?

La presión regulatoria y la falta de apoyo

La presión regulatoria constante y la falta de políticas de apoyo han sido factores determinantes en este proceso. Las normas pueden ser necesarias, pero cuando se convierten en una carga insostenible, solo contribuyen a la desmotivación de aquellos que trabajan la tierra. La situación actual exige un replanteamiento sobre cómo se apoya a nuestros agricultores, ¿estamos realmente haciendo lo suficiente para proteger a estos pilares de nuestra economía?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *