Incarlopsa aumenta su producción de embutidos tradicionales tras adquirir Embutidos Bricio

Un nuevo capítulo en la historia de los embutidos en España

La reciente adquisición de Embutidos Bricio por parte de Serlopi, empresa matriz de Incarlopsa, marca un hito significativo en el sector de los embutidos tradicionales en España. Esta fusión, que se realizó con la compra del 100% del capital social de Bricio, no solo asegura la continuidad de una marca con casi 40 años de trayectoria, sino que también refuerza el compromiso de Incarlopsa con la tradición y la calidad en la producción de productos cárnicos porcinos.

Embutidos Bricio: Un legado de calidad y tradición

Fundada en 1988, Embutidos Bricio ha sido un referente en la elaboración de productos a base de porcino blanco. Su dedicación a la calidad y el respeto por las técnicas tradicionales de producción son valores que han resonado entre los consumidores. En 2024, la compañía logró producir 1,3 millones de unidades, generando una facturación de 4,4 millones de euros. Estos números no solo reflejan un sólido desempeño comercial, sino también la confianza que los consumidores depositan en sus productos.

Un enfoque en la innovación y el crecimiento sostenible

El consejero delegado de Incarlopsa, Jesús Loriente, ha expresado su entusiasmo por esta adquisición, subrayando la importancia de crecer sobre una base sólida de tradición y calidad. «Queremos aprovechar lo que ya funciona», afirmó Loriente, enfatizando que la especialización de Bricio complementa perfectamente a Incarlopsa. Este enfoque en la innovación no busca alterar la esencia de Bricio, sino integrarla en un marco que permita un desarrollo sostenible y responsable.

La estrategia detrás de la fusión

Con esta operación, Incarlopsa no solo consolida su posición en el mercado de embutidos tradicionales, sino que también avanza en su plan de crecimiento que prioriza la continuidad del empleo y el desarrollo local. La combinación de tradición e innovación se presenta como un pilar fundamental en esta nueva etapa. Al igual que un buen embutido, que se elabora con paciencia y dedicación, esta fusión promete una mezcla rica de historia y modernidad, asegurando que los sabores auténticos sigan siendo una parte vital de la cultura alimentaria española.

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